Los dos últimos años han sido complejos, volátiles e inciertos. Hemos tenido que modificar nuestros patrones de comportamiento, el estilo de vida, la forma en la que trabajamos y estudiamos, además de cómo cuidar nuestra salud.

En este contexto, vale la pena reflexionar sobre la dinámica actual en nuestras vidas, en donde la velocidad y la prisa parecen ser elementos de la vida diaria.

Por ello, recupero lo que señala la investigadora y científica Remedios Zafra, quien es autora de la obra “El entusiasmo. Precariedad y trabajo creativo en la era digital”, en el sentido de que, la prisa es la característica de la vida cotidiana y se ha normalizado.

Ella señala que la prisa se relaciona también con el exceso de opciones que tenemos en la actualidad. Sostiene que, cuantas más cosas podemos hacer, más queremos hacer; y la tendencia cotidiana es llenar nuestra vida de cosas, es decir, no le damos espacio entre una y otra actividad.

La doctora Remedios Zafra menciona que, uno de los riesgos que trae consigo la normalización de la prisa, es que no puede haber pensamiento sin tiempo para pensar. Esos espacios o lapsos son importantes para recapacitar, para enfocarnos en nosotros mismos, para planear, para tomar decisiones.

Asimismo, plantea que, si tendemos a dejarnos llevar por la prisa y por las inercias, se puede generar un bucle de repetición, es decir, nuestros días se pueden convertir únicamente en una secuencia de actividades.

De igual forma, hace referencia a que, hoy en día, está muy interiorizada la idea de que el tiempo es algo muy valioso y, por lo tanto, no se puede perder, lo cual lleva a pensar que para evitar dicha situación tenemos que llenar nuestro día de cosas por hacer, y quizás esa sea la manera más eficaz de perderlo, porque se pierde el control.

Remedios Zafra propone que recuperar el tiempo puede implicar desacelerar un poco, ir más despacio, con menos prisas, permitiéndonos intervalos para pensar; ello nos permite evitar el hacer las cosas de cualquier forma, es decir, como salgan. En consecuencia, invita a profundizar en las actividades diarias, hacer una pausa, pensar más, para poder verlas desde otra perspectiva o un ángulo diferente.

La especialista señala que ello nos puede llevar a tener un juicio más crítico, por ello en filosofía el tiempo reflexivo es muy importante; asimismo, para la creatividad, para la innovación, para la resolución de problemas y para la toma de decisiones críticas.

A manera de conclusión, hace el planteamiento que cuando somos conscientes de que la vida dura muy poco, tenemos la grandísima oportunidad de que ese tiempo tenga sentido.

Sin duda, estas ideas nos conducen a valorar el tiempo que tenemos disponible y de qué forma podemos pensar más, tomar un momento, hacer una pausa y encauzar nuestras acciones para alcanzar nuestro sentido de vida.

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Como mencionó el historiador romano Publio Cornelio Tácito: “La verdad se fortalece con la inspección y con el examen reposado; la falsedad se aprovecha de la prisa y de la indecisión.”

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