El incremento de los contagios de las variantes de COVID-19 que hemos atestiguado en los últimos días, entre colegas, familiares y amigos, nos lleva a volver a plantearnos la necesidad de trabajar en nuestra evolución personal y colectiva.

Términos como empatía, resiliencia y solidaridad regresan a nuestras mentes y son elementos necesarios para que podamos hacerle frente a esta nueva ola que se presenta con fuerza y que nos pone en perspectiva la importancia de cuidar nuestra salud.

En esta oportunidad me centro en el término resiliencia, que de acuerdo con el diccionario de la Real Academia Española significa: “Capacidad de adaptación de un ser vivo frente a un agente perturbador o un estado o situación adversos”.

Esto implica que, al ser una capacidad, puede ser trabajada y desarrollada desde el ámbito personal hasta el colectivo, por lo que vale la pena tener en cuenta recomendaciones de algunos especialistas en psicología que han comentado lo siguiente:

La resiliencia implica reestructurar nuestros recursos psicológicos en función de las nuevas circunstancias y de nuestras necesidades. De esta manera, las personas resilientes no solo son capaces de sobreponerse a las adversidades que les ha tocado vivir, sino que van un paso más allá y utilizan esas situaciones para
crecer.

Asimismo, las personas resilientes, como las y los líderes, no nacen, sino se hacen y toman la decisión de serlo; por ello, son conscientes de sus fortalezas y debilidades y cómo pueden utilizarlas en el entorno en el que se encuentran.

También implica ubicarse en la situación adversa, entender sus causas y buscar soluciones, lo cual genera un aprendizaje. Ello implica tener claridad en las capacidades individuales y colectivas, ya que en la actualidad se necesitan redes de apoyo como la familia y los amigos.

La resiliencia implica flexibilidad, creatividad y conciencia de estar aquí y ahora, además de poder gestionar las emociones de forma positiva para hacerle frente a la adversidad.

De igual forma, hacen referencia a que las personas con mayores capacidades de resiliencia tienen sus objetivos claros, son persistentes y pueden adaptarse al cambio, sin que ello se contraponga.

En el caso de los adolescentes, así como de las y los niños, hacen referencia a que se debe reforzar su autoestima, la seguridad en ellos mismos, el darles espacio con límites y responsabilidades, además de enseñarles a aprender de sus errores, levantarse y seguir adelante para lograr sus objetivos.

Sin duda, son momentos complejos y cambiantes que constantemente nos hacen reflexionar sobre cómo podemos evolucionar como seres humanos y como sociedad, ya que necesitamos unos de otros y es momento de apoyarnos en la medida de lo posible.

Y tú, ¿qué más nos puedes compartir sobre la resiliencia y cómo desarrollar esa capacidad? Te invito a dejar tu mensaje en mi página de Facebook David Villanueva Lomelí. Con los Hashtags #Puebla y #VívelaBien.

Como señaló Albert Einstein: “En medio de la dificultad reside la oportunidad.”
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