Opiniones

Educación en pandemia

Por: David Villanueva Lomelí

Sin duda, la educación en sus diferentes niveles es uno de los temas que se han tenido que adaptar a gran velocidad como consecuencia de la pandemia ocasionada por el COVID-19.

En este contexto, se está iniciando un nuevo ciclo en las escuelas e instituciones educativas, y aunque la vacuna significa un gran avance para contener la enfermedad, las variantes han generado que el aumento de contagios y hospitalizaciones se eleven considerablemente.

Por ello, cada institución está tomando medidas conforme a las directrices planteadas por la Secretaría de Educación Pública, algunos con modalidades híbridas y otras con clases presenciales, lo cual plantea un reto de gran envergadura.

En este sentido, vale la pena reflexionar que muchas maestras y maestros están preparando sus materiales, sus dinámicas, sus herramientas y contenidos para atender a miles de estudiantes. No obstante, los esquemas antes mencionados plantean dificultades propias de la educación a distancia, uso de tecnologías y herramientas digitales, así como de involucrar a las y los alumnos para el aprendizaje.

Por lo anterior, retomo lo que en su momento publicó el profesor uruguayo Leonardo Haberkorn, quien desde 2015 ya advertía sobre la complejidad que planteaba la educación en su país y como la juventud estaba más interesada en contenidos de redes sociales, en la interacción vía mensajes de Whatsapp, en la inmediatez que significan las publicaciones y videos que son tendencia, así como las famosas “selfies”.

El docente menciona en su publicación: “me cansé de pelear contra los celulares, contra Whatsapp y Facebook. Me ganaron. Me rindo”. “Una clase se dispersaba por un video que uno le iba mostrando a otro. Pregunté de qué se trataba, con la esperanza de que sirviera como aporte o disparador de algo. Era un video de un cachorrito de león que jugaba. El resultado de producir así, al menos en los trabajos que yo recibo, es muy pobre.”

En otro párrafo hace referencia a que: “la incultura, el desinterés y la ajenidad no les nacieron solos a sus alumnos. Que les fueron matando la curiosidad y que, con cada maestro o maestra que dejó de corregirles las faltas de ortografía, les enseñaron que todo da más o menos lo mismo.”

Una de sus frases que más me llamaron la atención es la siguiente: “Y lo malo termina siendo aprobado como mediocre; lo mediocre pasa por bueno; y lo bueno, las pocas veces que llega, se celebra como si fuera brillante”.

Estoy cierto que, el pensamiento del profesor Haberkorn nos invita a realizar una autoevaluación a todos los que somos docentes en los diferentes niveles, sobre los retos que tendremos que hacerle frente ante grupos de alumnas y alumnos que pueden perder interés por los temas que se exponen en clase, el resguardo en casa que muchos de ellos realizarán, el tiempo prolongado que lleva la pandemia y la necesidad de convivir con sus compañeras y compañeros, como factores que influyen en el rendimiento escolar.

Por su parte, las mamás y papás tenemos el reto de procurar el equilibrio entre la salud mental y psicológica de nuestros hijos, así como orientarlos para que, aprovechen al máximo la oportunidad de seguir aprendiendo; a la par de que valoren el esfuerzo que realizan los maestros.

Y tú, ¿qué reflexiones nos puedes compartir sobre la educación en pandemia? Te invito a dejar tu mensaje en mi página de Facebook David Villanueva Lomelí. Con los Hashtags #Puebla y #VívelaBien.

Como señaló el profesor uruguayo Leonardo Haberkorn: “Silencio. Silencio. Silencio. Ellos querían que terminara la clase. Yo también.”


Facebook: David Villanueva Lomelí

www.davidvillanueva.mx