Opiniones

Tehuacán el Viejo

Por: David Villanueva Lomelí

La zona arqueológica de “Tehuacán el Viejo” se localiza en el municipio de Tehuacán, específicamente en la Junta Auxiliar de San Diego Chalma.

El sitio de “Tehuacán el Viejo” fue considerado el centro de culto y cabecera política más importante de la Región durante el Posclásico, ya que data del año 1000 al 1456 aproximadamente.


La importancia de esta Región es fundamental en la domesticación de diversas plantas, entre ellas el maíz.

En la época prehispánica, la ciudad más importante del oriente de Puebla era Ndachjian, más conocida como Tehuacán, antigua urbe de la cultura popoloca.

La ciudad floreció cuando los mexica-tenochcas conquistaron a los popolocas y los obligaron a abandonarla, para asentarse muy cerca, en el paraje llamado Calcahualco, ubicado en las inmediaciones del poblado de San Diego Chalma.

En “Tehuacán el Viejo” destacan las plazas donde se realizaban ceremonias, unidades habitacionales donde residían los gobernantes y sacerdotes, basamentos piramidales en cuya cúspide había templos, así como restos de drenaje y conductos de agua.

En el conjunto central se localiza la estructura más alta del sitio, denominada Templo Mayor, así como el Templo de las Calaveras.

El sitio arqueológico de “Tehuacán el Viejo” aparece en los primeros reportes del año de 1910, cuando el historiador local Joaquín Paredes Colín escribe que "las casas, jacales o chozas no estaban agrupadas ni formando calles, según puede comprenderse por algunos cimientos que existen, muy particularmente al norte de las actuales ruinas del Templo, es decir hacia Cerro Colorado".

Fue hasta 1989 cuando, como resultado de un saqueo del sitio de “Tehuacán el Viejo”, el Instituto Nacional de Antropología e Historia inicia las exploraciones a cargo del arqueólogo Gerardo Zepeda García.

Actualmente, están exploradas 16 de las 126 hectáreas que comprende la ciudad. En ella se encuentra la plaza del Templo de Fuego Nuevo, dedicada a la renovación del tiempo cada 52 años.

La plaza está flanqueada por los desplantes de las trece columnas de los Señores de la Noche y las nueve columnas de los Señores del Día, también cuenta con un templo dedicado a Ehécatl-Quetzalcóatl.

Como dijo San Agustín: “El mundo es un libro y aquellos que no viajan sólo leen una página”.