Opiniones

Cerro Cabezón | Tlatlauquitepec | Puebla

Por: David Villanueva Lomelí


Anteriormente, habíamos hablado sobre el Pueblo Mágico de Tlatlauquitepec, que además de pintoresco, tiene la estructura religiosa más antigua de su clase de toda Latinoamérica, llamado Ex-convento Santa María de la Asunción, que data de 1531.

Hoy les voy a contar sobre el espectacular cerro llamado “El cerro Cabezón”.


Ahondando un poco más, el nombre Tlatlauquitepec proviene del náhuatl “Tlatlahui” que significa colorear y “Tépetl” que significa cerro; es decir, “el cerro que colorea”.

Otra interpretación que encontramos es que viene de “tlatla” que significa arder y “tépetl” que significa cerro, “lugar del cerro que arde”. Ambas se refieren al “Cerro Cabezón”, mismo que está formado de roca caliza, lo que le da en las mañanas un toque de color rojizo gracias a los rayos del sol.

Contiene numerosas cuevas, una de ellas es la de Olinteutli, que en su interior fueron encontrados esqueletos, navajas de obsidiana y otros artefactos prehistóricos de la cultura tolteca.

El Cerro Cabezón es un lugar con impresionantes acantilados y una vegetación siempre verde, de pinos y oyameles, desde el cual se tiene la mejor vista de todo el lugar.

Si eres más extremo, puedes lanzarte de la tirolesa de medio kilómetro de longitud, y pasar por los puentes colgantes.

Además, se puede practicar senderismo, campismo, rapel y ciclismo.

Al subir a la parte más alta del cerro, después de una relajante y larga caminata, puedes sentir el aire fresco y la neblina, así como deleitarte con las espectaculares vistas panorámicas hacia Atempan, Teteles de Ávila Castillo, Hueyapan y Yaonahuac, que rodean este municipio.

El Cerro Cabezón se localiza en la comunidad de Tepehican, a 15 minutos del centro de Tlatlauquitepec.

Si visitas este municipio, tampoco puedes dejar de conocer la población de Atotocoyan; la Zona arqueológica de Caltepec; la Cueva del Cerro Colorado; La Presa de Mazatepec; entre otros atractivos dignos de conocer.

Sin duda, este sitio entre danzas, rituales y la deliciosa gastronomía que nos ofrecen en su plaza de armas, es una experiencia única que tienes que vivir, ya sea con tu familia o amigos.

Como dijo Joaquín Araújo: "El paisaje es un presente del pasado".