Opiniones

Recordando al “Profe Palou"

Por: David Villanueva Lomelí

Son tres años de la partida de don Pedro Ángel Palou Pérez, el “profe” como le decíamos de cariño, y el tiempo no ha hecho sino acrecentar la nostalgia y ahondar su recuerdo. Así ocurre con los hombres de genio: su ausencia se resiente aún más porque al irse se llevan consigo su enorme presencia, y nos dejan una profunda sensación de falta, como si un mar entero de pronto haya desaparecido. Nos queda su legado. Pero qué poco consuela el legado de un hombre cuando se conoció la fuente original del mismo que no era sino su persona. Aprendemos y admiramos su legado pero extrañamos al ser humano, guía, maestro y amigo de muchos de nosotros.

El profesor Pedro Ángel Palou Pérez fue el primer Secretario y dos veces subsecretario de Cultura del Gobierno del Estado de Puebla. Fue fundador del Instituto Cultural Poblano, de la Casa de la Cultura de Puebla, así como del Consejo de la Crónica de la ciudad de Puebla y del Consejo de la Crónica del Estado.

Estoy cierto que prácticamente todos sus proyectos estuvieron relacionados con rescatar el patrimonio, divulgar el arte, contagiar a los jóvenes con el deporte, involucrar a la sociedad en la transmisión de las tradiciones y asegurar, de alguna u otra manera, que las autoridades cumplieran con el encargo de estas tareas.

Muestra de ello, fue la dedicación de gran parte de su vida a documentar y darle el su lugar en la historia, al noveno obispo de Puebla, Juan de Palafox y Mendoza; así como la conservación de su amada Biblioteca Palafoxiana.

Entre la bibliografía extensa que dejó se encuentra una veintena de fascículos publicados en la década de los noventa sobre la época novohispana. También, fue el responsable de que se retomara la importancia histórica de Puebla en la Batalla del 5 de Mayo y del Sitio de 1863. De igual forma, le debemos la investigación sobre la familia Serdán y su importancia en la Revolución Mexicana.

Entre las iniciativas y proyectos que logró materializar, estuvo el rescate de la antigua cárcel de San Javier, del Teatro Principal, de los Colegios Tridentinos y de la denominación del Centro histórico de Puebla como Patrimonio Mundial, por mencionar los más representativos.

La partida del Profe dejó un legado en la cultura de Puebla, en la divulgación de la historia, pero, como a todo gran pensador, le sobreviven eternamente sus libros y su doctrina. Para quien esto escribe y para muchos de sus amigos, su ausencia es significativa, echamos de menos sus anécdotas, su sabiduría, su lucidez y su entusiasmo por la cultura de Puebla.

Ante su sensible ausencia, que su memoria, sus logros y su espíritu incansable sirvan de referencia para seguir procurando la conservación, difusión y desarrollo de la cultura en Puebla y en todo nuestro país.

Su luminosidad, como la de los hombres que hicieron historia, no va a menguar jamás, pues nos ha dejado un sin fin de tareas por realizar para bien de Puebla. Apoyados en las investigaciones que publicó, orientados por los cronistas que preparó, alentados por sus palabras que aún se escuchan en la Casa de Cultura, que hoy lleva su nombre, tenemos la encomienda de velar por la grandeza de Puebla, y por la buena memoria de nuestro Profe Pedro Ángel Palou Pérez, a quien, muchos agradecemos, su amistad y cariño que siempre nos brindó.

Recuerdo que cuando el ex gobernador Melquiades Morales Flores expresó su sentido pésame a la familia Palou, hizo mención que “con la partida del “Profe” se perdía un pedazo de historia y que lamentablemente los jóvenes no podían saber lo que los poblanos habíamos perdido”. Esas palabras resuenan en mi mente y me traen gratos recuerdos del gran ser humano que fue en vida; su franqueza, sencillez, lucidez, generosidad y facilidad de trato, son características que lo hicieron un personaje único en la historia de Puebla…sin duda.

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